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Jueves 19 de Mayo de 2011 - Diario La Capital

Nicolás Ferreyra

“Tenía muchas ganas de buscar la gloria”

El base de Quilmes resignó la posibilidad de seguir en la A para jugar por algo. “Creo que conseguí lo que vine a buscar”, afirmó.
Por Leonardo Rodríguez.

Fue el conductor ideal. Por experiencia y talento. Inteligente para leer cada partido y llevar a Quilmes a esta consagración. De movida cumplió actuaciones excelentes y el hincha “tricolor” enseguida adoptó a Nicolás Ferreyra como uno de sus preferidos.

Su historia reciente es muy particular. Porque, cansado de pasar por equipos en los que la máxima aspiración era pelear en mitad de tabla, pensó en dejar de jugar al básquetbol. Siguió porque se fijó nuevas metas. Y aceptó un desafío complicado: bajar de categoría para llevar a Quilmes nuevamente a la elite.

El resultado está a la vista. Aunque no todo transcurrió sobre un lecho de rosas. “Es muy difícil jugar en un club que siempre quiere pelear arriba. Se genera mucha presión. Pero este equipo demostró mucha personalidad y cada vez que tuvo que ganar lo hizo. Para entrar al TNA-1 o para ganar una serie de play-offs. Todo esto es muy emotivo. El grupo se mantuvo unido en los malos momentos, que sirvieron para que el equipo se hiciera más fuerte y creciera. Acá está nuestro premio”, le contó Ferreyra a LA CAPITAL.

-Imaginó que fue todo muy desgastante porque Quilmes era el equipo que venía de la máxima categoría y la presión por ascender era doble...

-Cuando llegamos a este club sabíamos que todos querían volver rápido a la A. Quilmes, por historia, tiene que estar en la Liga Nacional. Tiene hinchas que lo viven con mucha pasión y son muy fanáticos. Era ascender o ascender y para nosotros fue como realizar un doble esfuerzo. En algún momento, esa ansiedad nos jugó en contra. Daba la sensación de que no funcionábamos como equipo, pero lo supimos revertir y después vinieron las cosas buenas. Pero costó mucho. Parecía que queríamos llegar a la final en uno o dos partidos y el camino era un poco más largo. Nos dimos cuenta a tiempo de que la forma para conseguir los objetivos era otra. Esta es una categoría muy dura. El mismo San Martín hace años que persigue el ascenso y no lo pudo conseguir. Por todas esas cosas este título es muy importante.

-Desde afuera se observaron como claves la llegada de Hopson, luego el fichaje de Espinoza, el invicto como local en los play-off, haber ganado de visitante con desventaja deportiva, ¿qué otras razones tuvo este Quilmes?

-Lo más positivo pasa por ahí. Esos dos jugadores nos dieron un plus tremendo. Pero la principal virtud de este equipo es que se formó una familia y pocos lo logran. Para nosotros fue como jugar con amigos. Cuando uno siente el respaldo del compañero cuando toma una mala decisión, después rinde más. Me quedo con la unión de un grupo que no tuvo fisuras y que siempre nos potenció.

-Nunca Once Unidos presentó un marco como el de esta final, ¿cómo lo vivieron?

-Si bien nunca antes el estadio había estado así y es lógico, el público de Quilmes vino siempre en muy buen número. Al principio nos costó, pero le fuimos encontrando la vuelta. Fuimos de menor a mayor y en estos dos últimos partidos ante tanta gente hasta tuvimos la posibilidad de disfrutar más allá de todo lo que había en juego. Por suerte, nosotros le fuimos tomando el gustito a jugar como local y las cosas empezaron a funcionar mejor. Muchos de los que habían dejado de venir volvieron y eso no tiene precio.

-¿Disfrutás más este título por la apuesta que hiciste de bajar al TNA?

-Fue todo un tema. Hacía un par de años que venía jugando muy cómodo en equipos que peleaban en la mitad de la tabla y tenía muchas ganas de buscar la gloria. Me arriesgué a perder un año, porque pudo haber salido mal. Pero me tenía mucha fe. Creo que conseguí lo que vine a buscar. Por eso estoy muy emocionado. En algunos momentos pensé hasta en dejar de jugar, pero tuve esta gran revancha.

Eseverri: “Todos aportamos nuestro granito de arena”

El “Goyo/Goyo...? de la hinchada se repitió en cada uno de los partidos de este Quilmes campeón. Como reconocimiento a quien llevó la bandera de la garra y del coraje bien en alto. Porque esas fueron las principales virtudes de Gregorio Eseverri, líder espiritual de un equipo que cuando tuvo que dar un golpe de timón desde lo defensivo lo puso como el primer referente.

El nicoleño, un hijo de Belgrano de San Nicolás como Daniel Maffei y Nicolás Ferreyra, se ganó el cariño de la gente y el reconocimiento de todos los que siguieron esta campaña: ?Esto es único. Conseguimos algo muy difícil, esta categoría es muy dura y cualquier equipo puede ganar y tener chances de ser campeón. No hay partidos fáciles, acá ningún equipo se entrega y tanto de local como de visitante es muy complicado ganar. Por eso el equipo que está más fuerte de la cabeza durante toda la temporada es el que consigue el objetivo. Y nosotros en ese punto siempre estuvimos muy fuertes, más allá de algunos momentos que no fueron buenos?, le aseguró a LA CAPITAL.

-¿Qué destacás del equipo?

-La contundencia que no tuvimos durante toda la temporada, la conseguimos en los play-offs. Y eso tiene un valor extra. Aparecieron en su máximo esplendor todos los jugadores del equipo y eso nos permitió ganar en intensidad y regularidad. Con Unión Progresista la serie fue muy pareja, en Bragado dimos una muestra de mejoría, contra Ciclista fuimos un equipo mucho más compacto aún y en esta final frente a San Martín no dejamos dudas de que fuimos los mejores. Salvo el segundo partido en Corrientes, después lo definimos con mucha autoridad, sin dejarnos llevar por la presión de la gente y jugando muy bien. Eso habla de un equipo maduro y unido.

-¿Para esa contundencia fue vital la llegada de Hopson?

-El salto de calidad que nos dio es innegable. Pero este Quilmes tiene mucha personalidad. Casi siempre que salimos de casa nos trajimos algún partido, salvo en Chaco. Es algo que nos llena de orgullo como grupo. Si bien había un jugador distinto, todos aportamos nuestro granito de arena.

-Muchos lloraron en el final del partido y no es tan común. ¿Por qué?

-Es que esto fue muy largo. El equipo tuvo una preparación muy buena. El viaje que hicimos a Esquel antes del comienzo de la temporada nos sirvió mucho para limar las asperezas de entrada, para saber quien se levantaba de buen o mal humor. Todo eso fortaleció el grupo humano. Siempre nos alentamos. Tanto el que jugaba los cuarenta minutos como el que se tenía que quedar sentado en el banco y eso no se compra con nada.

-Por las características de tu juego conseguiste una relación muy especial con la gente, ¿te reconforta?

-Me llena de orgullo y le estoy muy agradecido a la gente. Pero yo juego así, solamente cumplo mi trabajo. Tengo claro que si me quiero destacar tengo que defender porque para atacar hay otro tipo de jugadores que lo hacen mejor que yo. Lo bueno es encontrar un complemento entre ambas partes para no dejar una de esas dos facetas sin cumplir.

La Cena del Campeón

Mañana a las 21.30 siguen los festejos. En el restaurant del Club Quilmes se realizará la Cena del Campeón con la presencia de todo el plantel. Los interesados deberán reservar su ubicación en la oficina de Liga Nacional, ubicada en el subsuelo del club. Quienes deseen mayores informes pueden llamar al teléfono 475-2790.

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