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Viernes 20 de Mayo de 2011 - Toda Pasión

El regreso de un grande, crónica de un regreso anunciado.

El cervecero vuelve a la Liga Nacional tras haber vencido 90-69 a San Martín de Corrientes y liquidó así la serie con un 3-1. La figura y goleador del juego fue Phillip Hopson que anotó 28 puntos.
Gastón Benoffi. La espera se acabó. Quilmes descendió la temporada anterior y algún día tenía que volver. Por todo lo que representa su historia y su gente. Y ese tan añorado día llegó y no se hizo esperar. El elenco marplatense vuelve al lugar donde nunca se tenía que haber ido. La victoria sobre San Martín de Corrientes 90-69 en el cuarto juego de la serie final del Torneo Nacional de Ascenso significó el boleto directo hacia la Liga Nacional de básquet.

Y más allá del logro conseguido, en la temporada entrante tendremos asegurados los entrañables Peñarol-Quilmes en la Liga Nacional. Por su parte, no todo está perdido para el conjunto dirigido por Ariel Rearte. Deberá cruzarse con ganador de la llave entre Alvear de Villa Ángela y Ciclista Juninense para definir el segundo ascenso a la elite del básquet nacional.

La gloria en su máxima expresión. Banderas por aquí, banderas por allá. Los tirantes. La bandera argentina entre ellos. Los globos y paragüas. El estadio de Once Unidos teñido de rojo, negro y blanco. El ensordecedor ruido de las trompetas, bombos y redoblantes que lograron que no se escuche lo más mínimo. La fiesta del ascenso. La fiesta del básquetbol. La fiesta marplatense que demostró porque merecen estar en primera y seguramente haya conmovido a propios y extraños.

Porque la decisión del CoProSede de no permitir el famoso “cotillón” que no hace otra cosa a la fiesta, será parte del pasado y la imagen que quedará en las retinas es haber conseguido el tan ansiado ascenso. Ese que lucharon jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.

Ya una hora antes del inicio del juego, literalmente no entraba ni un alfiler. Si el sábado el reducto de Once Unidos “explotaba”, no caben dudas que anoche fue una caldera. Es que la gente marplatense se acercó a ver lo que ellos deseaban. Y los integrantes del platel estuvieron a la altura de las circunstancias. Nadie se quiso perder la vuelta de Quilmes a primera. Público de todas las edades, padres con sus hijos en brazos que no toman realmente dimensión de lo acontecido, algunos que mientras disfrutaban de la fiesta peinaban sus canas y, sobre todo, los jóvenes que gozaron a pleno la vuelta a primera, luego de haber sufrido el primer descenso hace más de diez años cuando eran mucho más pequeños.

Porque no se cansaron nunca de cantar y en cada rincón del partido hubo aliento. Porque ya es parte del pasado la trágica noche donde Olímpico de la Banda consumó el descenso quilmeño. Porque no faltó nada. Porque las más de dos mil quinientas almas se unieron en un sólo grito. Porque dejaron el corazón en cada uno de los canticos. Porque ahora sólo queda tiempo para festejar. Porque los hinchas dejaron el alma en las tribunas y los jugadores dentro del campo de juego. Condimentos esenciales para cumplir cualquier objetivo. Simplemente porque es un sueño hecho realidad.

Y seguramente nada de esto hubiera sido posible si no fuera por la llegada de Phillip Mac Hopson. Nacido en Marcos Juárez y con nacionalidad estadounidense, llegó a Quilmes a principios de marzo y desde allí, el elenco dirigido por Daniel Maffei tuvo un cambio radical que lo necesitaba como el agua de cara a los play-off. Es que desde la llegada de Hopson, el “Tricolor” triunfó en 12 de los 16 partidos de la postemporada tras haber entrado en la Reclasificación donde superó a Unión Progresista de Villa Ángela en el partido decisivo.

Desde ese momento, todos los hinchas quilmeños disfrutaron no sólo de sus descomunales actuaciones sino que le dio cierta frescura a sus compañeros que se sintieron con mayor confianza. E indudablemente el más favorecido fue el base Nicolás Ferreyra que pudo apoyarse en él y llegar a los minutos finales del juego más fresco.

Pero para decir que se cumplió el objetivo final hay que justificar el por qué. Y esa justificación se empezó a gestar en allá en Corrientes donde una tapa de Pablo Espinoza le dio a Quilmes el primer triunfo en la serie (75-72) y el cambio de localía a favor del elenco marplatense.

Y más allá del traspié sufrido en el segundo juego (75-86), el abultado resultado en el siguiente (101-68) fue casi definitorio en el destino de la llave que, además de romper la paridad, el rendimiento demostrado por parte del “Tricolor” fue un golpe letal difícil de recuperarse.

Con un brillante primer cuarto (22-14), Quilmes se apoyó en Hopson y Ferreyra (11 puntos entre los dos) para combatir frente al dispositivo defensivo rival permitiendo sufridos baches que facilitaron el trabajo marplatense. Pese a que el ingreso de Ariel Pau le cambió la cara a los suyos, la arremetida del local fue más y permitió cerrar un primer cuarto casi perfecto.

Si bien en el comienzo del segundo cuarto el “Tricolor” sufrió tres minutos sin poder convertir, dos triples de Sepúlveda y Ferreyra aumentaron la brecha a indescontables 9 puntos (31-22) en el epicentro del segundo periodo. Y nuevamente con Hopson y el ex Gimnasia de Comodoro como abanderados en el ataque marplatense, Quilmes, sufriendo más de lo esperado, cerró la primera mitad 43-36 tras un triple –para cerrar el estadio- del argentino-estadounidense que vino como anillo al dedo sobre la chicharra.

El quiebre definitivo del juego llegó en el tercer segmento. Dos fugaces acciones del mismo Hopson y Espinoza abrieron el camino para un complemento lleno de esperanzas y seguir estirando la brecha (51-38) frente a una frágil defensa correntina. Ferrerya y Pomare se sumaron a ellos y terminaron con todas chances rivales con gran parte del parcial y último cuarto por desarrollar e indicando el marcador 59-41. Y si bien San Martín ensayó una recuperación (62-52) en el medio de un bache marplatense, la supremacía local fue mucho mayor frente a un débil rival. Con el marcador 70-54 a favor de Quilmes, quedaban apenas 10 minutos para alcanzar la gloria.

El transcurso de las ofensivas en el cuarto final fueron llevando seguridad a los jugadores. Esa abismal diferencia establecida en el electrónico fue demasiado para un San Martín que tuvo un magro segundo tiempo y brindó todo tipo de facilidades. El fervor del público hizo sentir que el objetivo ya estaba cumplido. Y los jugadores lo sintieron ya que aflojaron con toda la mitad del cuarto por jugar y una diferencia más que abultada (84-62) y no fue necesario escuchar la chicharra final ya que los árbitros decidieron en forma unánime bajar la cortina con 1:26 por jugar.

Los aplausos finales y el “Dale Campeón” cerraron una gran temporada donde se cumplió el propósito planteado al inicio de la misma. Ahora sí todos podrán dormir tranquilos. Quilmes vuelve a Primera.

Síntesis:

Quilmes (90): Nicolás Ferreyra 21, Mac Hopson 28, Gregorio Eseverri 4, Pablo Espinoza 10 y Leonardo Pomare 11 (F.I.); Ignacio Alessio 2, Mario Sepúlveda 5, Maximiliano Iturrioz 0, Dragan Capitanich 0, Facundo Piñero 3, Federico Cabezas 0. DT: Daniel Maffei.

San Martín (69): Julián Olmedo 6, Fabián Elías Saad 11, Sebastián Castiñeira 4, Fabián Ramírez Barrios 4 y Anthony Glover 7 (F.I.); Andrés Rodríguez 0, Ramiro Iglesias 1, Javier Abbadie 8, Mariano Ceruti 12 y Ariel Pau 16. DT: Ariel Rearte

Parciales: 22/14 – 43/36 – 70/54.
Árbitros: Ariel Rosas, Leonardo Zalazar y Javier Sánchez.
Estadio: Once Unidos.
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