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Miércoles 5 de Octubre de 2011 - Pickandroll

Y un día… volvió a sonreír

Quilmes cambió el mal humor por una mueca de sonrisa. Superó a 9 de Julio de Río Tercero 72-61 en un partido que dominó 30 minutos y padeció 10. La victoria es inobjetable y justificada, pero deja en el marco de dos equipos llevados por las urgencias. La defensa construyó la victoria. En los cordobeses los dos nuevos extranjeros decepcionaron.
Phillip Mac Hopson (Majo Gil)
Pablo Tosal. Mi tía, ya mayor, diría que se juntaron el hambre y las ganas de comer. Era un duelo de pobres, de urgencias, de necesidades. Quilmes sumó su primera victoria en la temporada y en verdad mucho más: sumó un poco de paz.

Fue un renacer y volver a creer en algo. Porque es duro después de establecer un proyecto ambicioso tropezar, caer y volver a empezar. Y Para Quilmes (créanme) no era un partido más. Fue 9 de Julio el rival ideal, porque sus padeceres son similares. El equipo cordobés tiene parecidos karmas que el marplatense. Apoya su estructura en los tres extranjeros y dos de ellos no arrancan.

Quilmes no especuló y salió del minuto cero a plantear con autoridad su defensa. En verdad esa fue la primera diferencia del juego: la convicción.

El buen lector verá que la primera virtud que se enumera no es un tangible. No hablamos de porcentajes ni de faltas, ni de rebotes, ni de performance individual, sino de virtudes emocionales.

El equipo de Maffei salió primero más suelto. Indudablemente más suelto. Se notó claramente que el problema de juego no era Román González, pero tal vez la situación descomprimió tensiones porque se vio un Quilmes mucho más decidido.

La primera receta de Maffei fue correcta. En el diagnostico de ¿Qué es Quilmes sin Román?, entendió que habían perdido toda referencia en la pintura y con Johnsen de alero solo quería equiparar en altura por la ausencia de pivote. Acto seguido, indujo a su equipo a jugar de frente y no de espaldas.

En el juego del básquetbol hay dos maneras de jugar de frente: con pases o con penetraciones. O con las dos. Quilmes solo lo hizo con pases. Pero eso le bastó para desbaratar la tibia presión a la bola que metió 9 de Julio. Su marca (un metro arriba de la línea de tres puntos) fue insuficiente para ponerlo en problemas a Quilmes. Dos triples de Mac Hopson y 8 puntos construidos entre Johnsen y Morris sirvieron para llevar gol.

9 de Julio fue un mar de dudas. Primero por la tibieza de presentar una defensa que dio una respuesta de pizarrón pero no actitudinal, luego para atacar el aro con 0/5 en triples y 4/8 en dobles en el primer cuarto. Ni siquiera hizo faltas en defensa.

En el segundo cuarto cuando Quilmes sintió que el tablero le respondía, jugó más cómodo. El segundo parcial se divide en tres segmentos, a saber:

1) El inicio de 2-4 (22-17) para 9 de julio en un minuto. Venía del final del primer cuarto, la visita había equilibrado el desarrollo.

2) Los cambios que debía obligatoriamente meter Maffei era la GRAN incógnita. Rotó el equipo y su defensa fue mejor. Fue mucho más agresiva al hombre con balón doblando dos por uno en media cancha. Así recuperó balones y salió en contraataque a cancha abierta. Más decidida su defensa encontró oro en puntos rápidos. No tuvo tiro (0/3 en triples) pero no los necesitó. La defensa de bloque funcionó a pleno. Piñero y Ferrerya sumaron en ofensiva.

3) El riesgo que había tomado Quilmes en defensa era evitar los rompimientos sabiendo que el tiro de tres del rival no era confiable. Entonces aparecieron un triple de Gerbaudo y otro de Torre para destrabar el violento parcial de 16-0 de Quilmes. 9 de Julio cerró el segmento con un parcial favorable 2-8

En el tercer cuarto los protagonistas se aflojaron y encontrar un partido más amable. Ganaba Quilmes 40-25 y estiró ventajas hasta un largo 54-28 siendo la máxima de la noche. Fueron 26 puntos los que separaron a Quilmes de 9 de Julio. Anoten porque ahora les cuento como terminó.

Phillip Mac Hopson es un base rápido perfecto para el básquetbol caribeño, pero no siente el estilo frenado, pausado (europeo) que se juega en la Liga. Mientras su equipo va, él es su estandarte. Metió 4 dobles seguidos con marca de sello real, pero luego demostrará que no es inteligente.

Un pasaje combinado de Cowan y Gerbaudo descontaron en el tanteador pero Quilmes tenía todo dominado y con Eseverri y Piñero en sendos triples reavivaron la ventaja (64-39)

Parecía que el último cuarto sería un trámite pero no lo fue. Primero porque 9 de Julio tuco una virtud, sabiendo que no iba a ganar el partido, salió dispuesto a ganar el cuarto. A ofrendar 10 minutos de acción. Se paró en una zona 2-3 que ya había intentando en el 2do y 3er cuarto pero sin éxito.

Esta vez fue generoso con los espacios perimetrales pero inclaudicable con los rompimientos. Si Quilmes quería tirar que tire pero no había lugar para pasar. Britton Johnsen, a mi juicio de flojo partido perdió 4 balones seguidos ante la zona. Como un nene al que le roban los caramelos.

Entonces lo que parecía imposible sucedió: 9 de Julio se puso en partido, por su defensa y porque Melo y Cowan se combinaron en ataque para dar la cara por su equipo hasta achicar a 15 falta de 4:40

La remontada siguió porque hubo otro atenuante. En los partidos hay un tiempo para acelerar y otro para pensar y Hopson no entiende esto todavía (aunque sospecha que es él es base). Anoche tuvo otra lección. No se puede en esta liga tan pareja desafiar con giros, firuletes, acciones vistosas, al rival cuando se viene encima. Cuando hay que ir para adelante con velocidad y pases picantes, Hopson es Dios, cuando tiene que frenar el balón y pensar se vuelve terrenal, vulgar, errático. Encima Ferreyra no estaba a su lado y Quilmes se cayó a pedazos. Los puntos que separaron a uno y otro se recortaron (merced a las 9 pérdidas) y los 18 pts combinados entre Cowan-Melo.

De todos modos la diferencia habia sido mucha y Quilmes llegó al final sin más sobresaltos que ver dilapidada su distancia de 25 con la que entró al segmento final. Fueron 30 minutos de juego por 10 de sufrimiento y era lógico y natural que después de 3 derrotas dolorosas Quilmes no sea el Barcelona. Era natural que se llene de equivocaciones, pero lo importante era ganar, para seguir corriegiendo con otro humor.

El equipo de De la Fuente sabe cosas esenciales. Es a la semejanza de Quilmes un equipo armado para que los extranjeros sean patrones de estancia. Cowan metió 18 pero Buchanan jugó mal y Wilborn casi no jugó. En esos dos puestos 9 de Julio necesita dos extranjeros de determinantes, sus nacionales darán la vida, pero el sacrificio no alcanza.

Síntesis:
Quilmes (72):
Nicolás Ferreyra 10, Mac Hopson 18, Britton Johnsen 13, Brian Morris 12, Louis Truscott 4 (FI) Gregorio Eseverri 5, Facundo Piñero 10, Esteban López 0, Gonzalo Gorostiaga 0. DT: Daniel Maffei

9 de Julio (61): Gastón Torre 5, Gastón Luchino 3, Martín Melo 20, Jazwyn Cowan 18 y Elgrace Wilborn 0 (FI) Diego Gerbaudo 9, Pablo Orlietti 4, Gary Buchanan 2, Emiliano Martina 0. DT: Esteban De La Fuente

Parciales: 20-13, 40-25 y 64-39
Árbitros: Juan Fernández y Silvio Guzmán
Estadio: Polideportivo “Islas Malvinas”

Foto: Majo Gil
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