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Sábado 25 de Mayo de 2013 - Diario La Capital

Quilmes lo hizo de nuevo

Derrotó a San Martín y regresó a la Liga Nacional “A”. Por tercera vez en la historia bajó y subió en temporadas consecutivas. Un logro mayúsuculo de la mano de un entrenador de la casa: Leandro Ramella.
Lucas Ortiz y la celebración del final, tras el ascenso consumado.
Por Marcelo Solari.

El “tricolor” lo hizo de nuevo. Bajar y subir una vez es difícil. Hacerlo tres veces, no tiene nombre. O sí: Quilmes. En un hecho sin precedentes, el equipo de Luro y Guido logró, por tercera vez en igual cantidad de temporadas, borrar la afrenta del descenso con el regreso inmediato a la máxima categoría.

Anoche, el conjunto marplatense derrotó a San Martín de Corrientes, por 77 a 67, sentenció la serie 3 a 1 y se ganó el derecho a jugar otra vez en la Liga Nacional “A” de Básquetbol. El estadio de Once Unidos se vistió de rojo, negro y blanco y vivió una fiesta indescriptible.

La solidez defensiva, con Maximiliano Maciel como abanderado, para opacar a su mínima expresión a Gordon James pero también para tapar todos los huecos y ayudar al compañero en apuros, y la precisión de Maximiliano Ríos adelante (3 de 4 en triples), fueron argumentos incontrastables para un liderazgo rotundo del local. Los dirigidos por Leandro Ramella capitalizaron el desconcierto de San Martín, en un primer cuarto deslucido, y arrancaron 14-4 adelante.

Las variantes de nombres y la presión defensiva sobre el balón ante la salida del fondo del oponente le otorgaron a los mesopotámicos la llave para despertar. Y con un certero Patricio Rodríguez se pusieron rápido en partido, aunque su 22% en tiros de cancha no le permitió demasiado.

Quilmes podía haber encaminado definitivamente el rumbo favorable del partido en la primera mitad. En el segundo cuarto, durante varias ocasiones disfrutó de ventajas de 10 puntos y la posesión de la pelota como para tomar distancias muy considerables. Sin embargo, no pudo anotar. Ni siquiera después de una escaramuza bien urdida por el entrenador Pablo D´Angelo con “dedicatorias” mutuas hacia los plateístas quilmeños. El coache se ganó un “técnido”, restaban 2m45 para el final del segmento y ganaba Quilmes 29-21. Ríos encestó dos libres pero su equipo no pudo convertir tras la reposición. Y a partir de allí, el juego cambió. Quilmes se enredó en su ofensiva estacionada, se quedó sin gol, no fueron positivas las entradas de Andrés Rodríguez y Cristian Romero, y San Martín hizo su negocio.

Afirmó su defensa y tuvo mucha paciencia y serenidad para manejar el ataque “cinco contra cinco”. Y se acercó a la mínima (31-30) para los 30 segundos finales de la etapa. Y hasta pudo haberse ido arriba a los vestuarios, si Ramiro Iglesias no le hubiera pasado la pelota a un “fantasma” (fue la octava pérdida del visitante). Un doble y libre de Romero decoraron el resultado antes del descanso.

El buen inicio del complemento (40-32), con Maciel haciendo de todo y todo bien, sufrió un cimbronazo a los 2 minutos del tercer parcial, con la cuarta falta personal de Gaston Essengue, quien dominaba la pintura. La estantería “tricolor” tambaleó, pero después de haber fallado cuatro tiros de tres puntos, el primer triple de Luca Vildoza llegó en un momento clave: sobre el límte de la posesión, con doble marca encima y para poner otra vez 10 puntos de (51-41) a 3m33s del entrecuarto.

San Martín no tiraba la toalla por su eficacica desde la línea de libres. Pero un contraataque fulgurante, con el sello de Ríos rompió por primera vez la decena de puntos de ventaja (55-43). Y entonces, se soltó el proyecto de crack llamado Vildoza y por dos veces, la brecha llegó a 14 puntos (61-47 y 69-55).

Pero San Martín estaba vivo. El mejor equipo de la temporada regular no se rindió y a pesar del flojo trabajo de Gordon James, lo tuvo a inspirado a Rodríguez y se acercó gracias a una ráfaga de 9-0 (69-64).

Tuvieron que volver Essengue y Lucas Ortiz. Y hacer su entrada en escena el alma de Gregorio Eseverri, con dos robos oportunísimos en la misma jugada para conservar a buen resguardola ventaja con 2m30s por jugar (74-64). Entonces sí, el espíritu combativo de San Martín claudicó y Quilmes pudo dar rienda suelta a su alegría.

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